domingo, 27 de enero de 2013

Con lo fácil que es escribir correctamente


Con lo fácil que es escribir correctamente:

Me encuentro de nuebo en mi salon, veviendo una cerbeza, mientras boy lellendo los vlogs de mis companieros de clase. Me avruma la cantidad de faltas de ortografia, me lo que mas me incomoda son la faltas de tilde. Economia espaniola!!!

Veis lo que molesta el emplear el arte de escribir de una manera que dan ganas de suicidarse. No hay quien lea el párrafo de arriba. Lo que más me asombra es la facilidad de mis compañeros de clase (influidos por la tecnología espero) para cometer faltas de ortografía mientras escriben en sus respectivos blogs. Por favor, no os dais cuenta de que se pierde el decoro de la escritura y que se da una patada (en cierta zona trasera de la anatomía humana) a millones de años de perfeccionamiento de un idioma tan noble como lo es el español.

A continuación se me ha ocurrido adjuntar ciertas reglas de escritura, las cuales aprendimos en su día, y que parece que mucha gente ha dejado en el olvido:

    Las palabras agudas únicamente llevan tilde si finalizan en las consonantes "n" o "s" o en una vocal.

    Las palabras llanas, al contrario de las agudas, llevan tilde si no terminan en las consonantes arriba mencionadas o en vocal.

    Las palabras esdrújulas siempre llevan tilde.

Lo único que pide este humilde servidor es la utilización de tan bello apéndice de algunas letras, al cual se le refiere con tilde.

Por último pido que no se apliquen las reglas de escritura de los métodos tecnológicos tales como iphone, samsung, ipad y utensilios como las blackberry, whiteberry, redberry, pinkberry, blueberry, orangeberry, greyberry, yellowberry y, como no podía faltar, la greenberry.


Santi D.B

La posición no importa


 La posición no importa:



Según estudios recientes, hacerlo de pie fortalece la columna;
boca abajo estimula la circulación de la sangre;
boca arriba es más placentero;
hacerlo solo es rico, pero egoísta;
en grupo puede ser divertido;
en el baño es muy digestivo;
en el coche puede ser peligroso…
Hacerlo con frecuencia
desarrolla la imaginación;
entre dos, enriquece el conocimiento;
de rodillas, resulta doloroso…
En fin, sobre la mesa o sobre el escritorio,
antes de comer o de sobremesa,
sobre la cama o en la hamaca,
sobre el césped o en la alfombra,
con música o en silencio,
entre sábanas o en el baño.
Hacerlo es un acto de amor y de enriquecimiento.
No importa la edad, ni la raza, ni el credo, ni el sexo, ni la posición económica…
¡LEER ES UN PLACER!


He de confesar que cuando leí esto, antes de llegar a la última frase, pensaba que era otra cosa, no sé si vosotros habréis pensado lo mismo al leerlo, pero a mí me pasó. Antes de leer la última frase pensaba que el que me lo había mandado era un pervertido, pero entonces leí la última frase.
Me sentí fatal por haber juzgado sin saber a estas líneas y a mi amigo. Sonaban muy mal, pero no tenían nada de malo.

La conclusión a la que llego es que no hay que tener prejuicios, hay que confiar en los demás, aunque siempre en un principio nos cueste hacernos amigos de alguien. Hace unos años me hice amigo de un chico que en un principio le veías y no se te ocurría ni mirarle. A día de hoy es una de mis mejores amistades y con él he aprendido muchas cosas y me he divertido como un niño pequeño con una piruleta.

Por eso os animo a no tener prejuicios en un mundo donde priman.

PD: he publicado esto con el miedo de que dejéis de leer la entrada, pensando que es lo que no es, al igual que me pasó a mí cuando lo leí.

Santi D.B

sábado, 26 de enero de 2013

Reflexiones de metropolitano


 
Reflexiones de metropolitano:

Vas abstraído, y entonces empiezas a escuchar, muy lejanamente, un violín, unas risas, un saludo, unos besos, unos pasos, ruido, y de repente, una persona llorando. Piensas, me gustaría disfrutar la música del violín pasajero, ser tan feliz, tener amigos con los que compartir esa experiencia, amar, no tener tanta prisa, poder escuchar el silencio y consolar el dolor de aquella persona. Vas triste, pensando en tus cosas, con cara de perro, escuchando música para no tener que sufrir con tus pensamientos. Recuerdas, momentos felices, tristes, de asombro, o simplemente no te acuerdas. Disfrutas del momento, no quieres que acabe nunca y de repente oyes una voz, vacía, sin emociones, que te indica que ha terminado tu momento de intimidad. Sales, andas, te das cuenta de la tranquilidad que has abandonado y desearías volver, hay mucho bullicio, te agobias y simplemente, olvidas lo que acabas de vivir: aquel rastafari que iba más pallá que pacá, aquella pareja feliz y lejos de la dura realidad, ese grupo de amigos que iban a tener una noche divertida e inolvidable, ese universitario que volvía de luchar por su futuro, un viejecito que veía que este ya no era su mundo.
Un mundo perdido y tú sin poder hacer nada.

Metro de Madrid, un mundo diferente.


Santi D.B

Adiós principito


 
Adiós principito:


Un relámpago amarillo centelleó en su tobillo. Quedó un instante inmóvil, sin exhalar un grito.
Luego cayó lentamente como cae un árbol, sin hacer el menor ruido a causa de la arena.

No podía ser, mi principito se había ido y no iba a volver. Todo parecía derrumbarse y lo único que podía hacer era estrechar contra mi pecho el frágil cuerpo del principito. Empecé a llorar como nunca lo había hecho. Este chico verdaderamente me había domesticado y estaba sintiendo la misma tristeza que sintió el zorro ¿Por qué siempre nos abandonan las mejores personas? Siempre son las que se merecen vivir más y siempre son los primeros en irse. Hasta que no se han ido no nos damos cuenta de cuánto nos importaban ni de cuánto influían en nuestra vida. Entonces miré al cielo estrellado y me fijé en una estrella que brillaba como el Sol, empecé a oir unos cascabeles y tan pronto empecé a llorar como dejé de hacerlo. Me di cuenta de que, aunque una persona se vaya, siempre estará viviendo en nuestro corazón y siempre estará a nuestro lado.


Santi D.B

miércoles, 23 de enero de 2013

¿Es Bill Bryson inmortal?

¿Es Bill Bryson inmortal?

Un día me encontraba sentado en el sofá de mi salón, tomando una cerveza bien fría, y estaba enfrascado en la lectura de los magníficos escritos del señor Bryson. Según pasaba páginas, empecé a reflexionar sobre este escritor, y me asaltaron varias dudas:

En primer lugar, me preguntaba si este hombre era excesivamente jocoso, humorista y un poco vacilón. Me explico: antes de adquirir el libro, pensando que el susodicho iba a ser fino cual aguja, me encontré un libro que debería pesar unos cincuenta kilos y era grueso cual puerta de una cámara acorazada. Tales dimensiones contradecían al título del ladrillo, pues muy breve no podría ser la obra.

Después de la primera observación, emprendí la aventura de comenzar la escritura. Según pasaba capítulos, veía que el señor Bryson había hecho infinidad de viajes a distintos lugares, los cuales eran muy bellos e interesantes. Mi duda fue la siguiente: o este señor es millonario, o es inmortal, porque no se puede hacer tantos viajes si no tienes mucho dinero o mucho tiempo. Pensando en esto, me di cuenta que este libro no lo debe comprar muchas personas, por lo cual, el escritor no debe recibir muchos ingresos, por lo tanto, el señor Bryson es inmortal.

Terminadas estas primeras reflexiones del libro, empecé a reflexionar mis propias reflexiones, como nos enseñan en Filosofía. Durante estas rayadas mentales, conseguí conclusiones muy provechosas:

Esta obra ya es una breve historia de casi todo, pues incluso para escribir un libro sobre células se necesitarían cientos de hojas, con lo cual, Bill ha logrado lo imposible: ¡ha conseguido comprimir millones de años en tan solo 567 páginas!

También concluí que este libro me ha servido para aprender un sin fin de cosas nuevas, me ha entretenido y con él he ayudado económicamente a Bill Bryson.

En un futuro, me podrá servir para que sea uno de los ladrillos de la catedral de mi vida, y, si no llegase a cuajar esta idea, siempre podría utilizarlo de chaleco antibalas.


Santiago D.B

martes, 22 de enero de 2013

Querido yo a los 16:


Querido yo a los 16:

¿Qué tal todo? Lo primero de todo me gustaría decirte que tranquilo, que cuando envejezcas seguirás igual de guapo aunque con unos kilos de más. No tengas prisa por crecer, disfruta del momento y nunca pierdas esa imaginación y entusiasmo que tienes. No te preocupes por el colegio que, si sigues así de estudioso, aprobarás. Tampoco pienses que esos doce años en Retamar no han servido para nada. Te darás cuenta de la cantidad de cosas que aprendiste, los buenos amigos que tenías y que la comida del colegio tampoco era tan mala. No te rayes la cabeza con esa chica y pídela salir, porque con ella disfrutarás toda tu vida y la amarás como a ninguna otra persona. Además, te casarás con ella y tendrás dos preciosas hijas y dos niños un poco traviesos, como todos lo hemos sido. No andes peleándote con tus padres todo el rato porque no compensa y en el fondo, como ya sabes, tienen la razón aunque no lo parezca. Aprende mucho de las personas mayores porque te ayudarán en el futuro, y cuida de ellas porque así te sentirás feliz. Cuando crezcas, no tendrás un perro ni serás militar, pero no te preocupes porque te sacarás la carrera de medicina y salvarás muchas vidas.


Pues nada, ya te dejo para que sigas con tu vida y mi último consejo, no dejes de ser feliz.

Firmado: tú a los 80 años.

Pd: no te preocupes tanto por tu pelo porque lo conservarás y no te quedarás calvo.


Santiago D.B

lunes, 21 de enero de 2013

Oda a mi vida


Oda a mi vida:

Hace no muchos años me enamoré de una chica preciosa, comprensiva y rica. Con ella podía ser yo mismo: en ella ahogaba mis penas y ella me escuchaba, me divertía a su lado e incluso la compartía con mis amigos. Esta princesa era de piel color de miel, de cabellos blancos y espumosos y de un carácter tan burbujeante que a veces te empapabas de ella. Siempre que la veía, había algo que saltaba en mi corazón, me recorría un gozo interior, una alegría que me desbordaba, una sensación de paz. Pero cuando se acababa el tiempo de disfrutar de ella, dejaba un espacio vacío que daban ganas de rellenar con mi amada, hasta acabar impregnado de ella. Cuando pasaba un tiempo en el cual no la veía, intentaba reemplazarla con otras, de menor calidad, tan diferentes a ella que no me daban esa sensación de plenitud que me proporcionaba la compañía de mi princesa. Al final siempre volvía a su compañía y le prometía fidelidad por siempre, entonces me volvía a asaltar ese gozo, que me hacía no ver más allá de ella, fuera noche o día.
 Te amo cerveza mía


Santiago D.B